Al respecto algunos datos a resaltar sobre el tema son:
- Al año, en todo el mundo, se degradan 12 millones de hectáreas.
- En México el 64% de los suelos presenta un grado de desertificación.
- Del total de la extensión territorial de nuestro país, el 52% son tierras áridas y/o semiáridas
La preocupación e importancia de la degradación de los suelos se debe a la pérdida y deterioro de la calidad de los servicios ambientales que se obtienen de él, siendo quizá los más importantes la producción de alimentos y la captación de agua.
Por ello, y estando en el ámbito de su responsabilidad, de 2017 a la fecha, el Gobierno de México a través de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), la Secretaría de Agricultura Desarrollo Rural (SADER) la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y aliados de la Sociedad Civil en los estados, ha impulsado 90 proyectos de conservación de suelo y agua, reforestación y reconversión productiva en más de 8 mil hectáreas en los estados de Hidalgo, Oaxaca y Zacatecas, en el marco de la iniciativa de Promoción del Manejo Sostenible de la Tierra (ProTierras).
Además, existe el Programa de Desarrollo de las Zonas Áridas, PRODEZA, que apoya a Pequeños Productores y tiene como objetivo el desarrollo humano y patrimonial acorde a las condiciones particulares de las zonas áridas y semiáridas con un enfoque integral y de desarrollo territorial.
Así que recordemos que proteger y restaurar la tierra, y utilizarla mejor, puede reducir la migración forzada, aumentar la seguridad alimentaria y estimular el crecimiento económico. También puede ayudarnos a afrontar la emergencia climática mundial.
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