Entre fuego cruzado y francotiradores; los precandidatos buscan la posición de privilegio.

Ayer se inició “formalmente” lo que se ha dado en llamar el comienzo de la guerra sucia y fuego amigo[1] entre los precandidatos de los partidos, que se han posicionado con mayor fuerza en la contienda electoral que se avecina. Para partidos de reciente conformación como MORENA, la indefinición de perfiles y la fragmentación en decenas de grupos y aspirantes (institucionales, de línea por coordinación, del consejo, libres y adyacentes) le ha traído más problemas que beneficios en lo que va de la carrera por el poder político en Michoacán y en las entidades federativas. Al Movimiento de Regeneración Nacional le está pesando mucho su exceso de democracia, toda vez que esta habilita (para bien o para mal, “Who knows”) a perfiles, personajes, estructuras, grupos y grupúsculos que formulan sus propias narrativas desde una lógica que no es, propiamente dicho, la línea que lleva al poder presidencial vigente y representado por el lópezobradorismo de cepa única.

El tener como partido el poder político federal no es cualquier cosa, es el poder supremo de la nación y es un capital activo que los estrategas de MORENA deberían de tomar muy en cuenta en lugar de caer en el juego vacuo de las vencidas entre hermanos. De manera que lo que se advierte desde la barrera del toril ciudadano y del periodismo canchero, con tablas; es que se requiere ya de un jalón de autoridad que ajuste lo que realmente permita aceitar y potenciar el motor de la 4T; pues de no hacerlo, bien pudieran los partidos contrincantes aprovechar esta debilidad de falta de mando para reposicionarse en un escenario en el que no llegan como favoritos. El desorden lleva al caos, a las dudas y la incertidumbre, y esto termina minando, marcando dinámicas y tendencias que no son favorables para el proyecto de nación que impulsa el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador. No creemos que entrar en un proceso de desgaste y debilidad sea lo más favorable para MORENA, más aún en el contexto de una contienda a nivel estatal y nacional en el que los intereses internos y externos dominantes, van a apostarlo todo para mantener sus posiciones de poder e influencia, sí o sí.


[1] Como ejemplo, tenemos el caso del exregidor y actual precandidato por MORENA a la alcaldía de Morelia, Osvaldo Ruíz Ramírez, quien denunció guerra sucia en su contra al ser lanzado en redes sociales el “comunicado” apócrifo de que se bajaba de la contienda por la presidencia municipal: “Fui víctima de una canallada que violenta mis derechos políticos”. Nota de Oscar Guerrero para El Sol de Morelia (OEM); miércoles 3 de marzo de 2021; año XLII, No. 15,185.

Grandes ganancias están en juego y nadie en su sano juicio se resignará a perderlas. La batalla va a ser realmente cruenta, y quien no lo vea así y no afine su estrategia de campo y contrainteligencia, irá perdiendo más activos electorales a favor. Aferrarse por negligencia o ignorancia funcional[1] a no poner en práctica el arte de la política moderna, y si por el contrario seguir perdiendo tiempo valioso en micro escaramuzas estériles y jaloneos chimoleros, sólo traerá consigo nefastos resultados y no tendrá otra opción que la derrota y la vergüenza. Una coordinación política de nivel, de política de primera clase, establece líneas de control y autoridad sin privilegiar a nadie por encima de los estatutos y la lógica del funcionamiento óptimo del partido, designando no a oportunistas modelados en falsa arcilla con el vaho adormecedor del scotch whisky de “gama alta” y el ya tristemente célebre amiguismo retroviral, sino a verdaderos profesionales, que garanticen resultados a corto plazo, concretos y medibles.  El profesional probado por su capacidad, trayectoria y resultados debe darse a la tarea de preparar adecuadamente el arsenal técnico y el capital humano con el que cuenta en la coyuntura política y establecer las líneas de operación táctica y estratégica que garanticen el triunfo, no las excusas.  

[1] Los ignorantes funcionales, de uso común en las lides políticas de todos los niveles imaginables, son los “perfiles” que hacen y deshacen aunque no sepan nada y de pilón dan órdenes; “nmms” dijera el líder juvenil de barrio.

Esto lo saben bien los operadores políticos de nivel de los partidos con mucha experiencia en el campo de batalla como el PRI, el PAN y el PRD. Michoacán es un estado estratégico por diferentes razones y desde diferentes perspectivas. Es un territorio clave en la Estrategia de Seguridad Nacional que coordinan los mandos militares de la SEDENA y la SEMAR en conjunto con las fuerzas civiles de seguridad. El presidente López Obrador sabe bien lo que se juega en la contienda por venir, y como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas advierte que, si la cadena de mando flaquea, se corre el riesgo de ser infiltrada grupos y fuerzas adversas al proyecto de la 4T. Es decir, todo el proyecto de nación pende de un hilo, sino se opera con capacidad y eficacia, de esa que solo pueden dar los profesionales y no los oportunistas e improvisados que de la facultad de odontología o de médico veterinaria zootecnista saltan a la mesa de comando para convertirse en “estrategas de estado”;nada más riesgoso y trágico para la nación que seguir permitiendo tal anomalía edulcorada con scotch whisky, tequila reposado y “apapacho amiguil retroviral mx con denominación de origen”.

El actual gobernador Silvano Aureoles Conejo, desperdició la oportunidad de llevar a Michoacán al nivel, sino óptimo, si por lo menos de eficiencia. La ciudadanía de las diferentes biorregiones está muy dolida por la falta de complimiento de compromisos y acciones concretas. Los conflictos por el control territorial de los recursos naturales y las rutas de comercio hacia los Estados Unidos, así como de la ruta oceánica transpacífico que conecta con el eje Asía-Latinoamérica, desbordaron la capacidad operativa y de resolución estratégica del gobierno estatal, de manera que el mandatario, del otrora bien ponderado sol azteca, no logró entender a tiempo que contratar a vedets, trapecistas, bartenders, veterinarios y chapuceros de corbata y zapatillas entre otras “especies” de flora y fauna exótica, para desempeñar tareas que requieren de un perfil profesional especializado de alto nivel, llevaría al fracaso su administración, como finalmente sucedió. Y aclaro que estos oficios que menciono con mordaz crítica e ironía, no es con la intensión de menospreciar o faltarles el respeto a estos oficios, sino que los usamos sólo de ejemplo, burdo si se quiere, para armar una narrativa entendible y significativa para nuestros lectores conforme al contexto que estamos analizando.

Silvano Aureoles está por entregar el poder y aún en medio de la crisis en la que deja al estado no termina de advertir que lo que no ajuste con inteligencia y prestancia en estos meses que le quedan en el poder, se lo cobrará en votos la ciudadanía. Así que “ojo dijo el ciego”, porque la alianza PRD-PRI-PAN remará contra corriente para posicionarse en la preferencia de un electorado que ya no cree en sus viejas narrativas, aunque se les presenten en floridos sonetos y seguidilla decimonónica non plus ultra con la carita azul de Don Benito Juárez; porque es obvio que para los millenials[1], los de media cuchara y veteranos de guerra con el casco aún funcionando y que se informan bien, su narrativa da asco y del feo. So (dijera mi compadre el gabacho) no terminen de tirar la poca dignidad política que les queda a estos tres institutos políticos y que tantos años de lucha por crear estructuras competitivas ha costado, y no se diga del sacrifico de personajes de verdadera convicción partidista y valía como los aún bien recordados fundadores y continuadores como Manuel Gómez Morín y Manuel de Jesús Clouthier (PAN)[1]; Plutarco Elías Calles y Luis Donaldo Colosio (PRI)[2]; Heberto Castillo, Gilberto Rincón Gallardo (ya fallecidos), y los aun vivos Amalia García, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y Andrés Manuel López Obrador (PRD)[3] fundadores y lídereshistóricos y morales del partido del sol azteca.


[1] Millenials, o generación Y, se refiere a los nacidos entre 1982 y 1994. No existe un consenso en las fechas, siendo que algunos consideran el comienzo de la generación de los millenials desde 1980 y su término puede extenderse hasta el año 2000. Los millenials, nombre que deriva de milenio en inglés, son considerados una generación que creció con la tecnología y la cultura popular desarrollada entre los años 80 y 2000, por lo tanto, son personas familiarizadas con la tecnología. Millenials a quienes casi paraliza un vaho nihilista de incertidumbre y desanimo en tiempos del covid19 que ni ellos ni nadie parece comprender a cabalidad.


[1] El PAN fue fundado en 1939 como oposición al régimen posrevolucionario, conformándose como el principal partido opositor en México, situación que se consolidó al gobernar varios estados desde 1989 y a nivel federal con la integración de un bloque opositor en la LVII Legislatura en 1997 y con el triunfo de Vicente Fox Quesada a la Presidencia de la República con la Alianza por el Cambio en el año 2000. A partir de entonces, el PAN ejerció el Poder Ejecutivo en México entre los años 2000 y 2012. Partido político mexicano, laico, de ideología humanista, afín a las ideas de ideología de derecha. Sus estatutos establecen que su posición ideológica es el conservadurismo, la cual consideran es de derecha. Por razones de estudios, hoy analistas lo posicionan en la derecha. ​Los miembros de este partido se denominan panistas.

[2] El Partido Revolucionario Institucional (PRI) es un partido político mexicano de centroderecha. Fue fundado el 4 de marzo de 1929 bajo el nombre de Partido Nacional Revolucionario (PNR) por el expresidente Plutarco Elías Calles. En 1938 fue reconstituido como Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y en 1946 fue refundado, adoptando su nombre actual. Fue el partido gobernante en México durante setenta años consecutivos, de 1930 a 2000. En 1988 sufrió su mayor escisión, con la separación de la Corriente Democrática, que derivó en la creación del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

[3] El Partido de la Revolución Democrática (PRD) es un partido político mexicano, fundado el 5 de mayo de 1989, con una ideología política de izquierda. En las elecciones presidenciales de 2006 y 2012 encabezó coaliciones que los colocaron como la segunda fuerza electoral. Gobierna actualmente en Michoacán y Quintana Roo. Los militantes de este partido se conocen popularmente como perredistas. Su lema es “¡Democracia ya, Patria para todos!”. El partido es miembro de la Internacional Socialista. Ideología Keynesianismo Socialdemocracia; Posición Centroizquierda.

Muchos de los líderes políticos veteranos de estos tres partidos (a nivel municipal, estatal y nacional) han sido relegados por el cambio generacional o por cambio de moda en sus respectivas elites cupulares; dejando ver una falta de respeto y atención a lo que representan y significan históricamente aún estos liderazgos, y que sin lugar a dudas, su palabra, ideas y experiencia tendrían mucho que aportar todavía, pese a todo, para hacer más eficiente la reconstrucción de cuadros, estructuras, doctrina y proyecto político viable. Sin embargo, en estos tres partidos lo que ha campeado a sus anchas no ha sido la prudencia, ni la responsabilidad social y un proyecto de nación justo en beneficio de todos, sino por el contrario, lo que ha imperado a raja tabla ha sido el exceso, la soberbia y una falta atroz de ética y moral que ha engendrado uno de los periodos más oscuros en la historia moderna de la nación mexicana. La corrupción, cáncer y fenómeno sociológico paradigmático que casi lleva a la metástasis al país, balcanizado y agotado por el saqueo permanente que ha empobrecido a generaciones completas y que cortó la esperanza de una mejor vida para millones de jóvenes mexicanos durante los últimos 40 años. Hoy en día, los jóvenes aún siguen esperando que la transformación verdadera impulsada por la Cuarta Transformación[1] (4T) llegue a sus bolsillos, a sus casas y les permita tener los satisfactores materiales mínimos para sacar adelante un proyecto de vida individual o colectivo con dignidad y el justo bienestar que todo mexicano debería, sin condición alguna, tener seguro para si y para sus familias.

Tanto a nivel municipal, estatal y nacional, estos tres históricos partidos deberán remar contra corriente y usar lo mejor de su ingenio, creatividad, profesionalismo y astucia para reconstruir todo el tejido y confianza social que destruyeron a lo largo de los últimos veinte años en el poder. Lo que es un hecho, es que, para el ciudadano trabajador de todos los sectores sociales, la narrativa política tradicionalista llena de las viejas prácticas negativas y destructivas de hacer política, ya no merece ni atención ni respeto alguno. Vox populi dixit.

Sólo el tiempo, los estudios rigurosos y las estadísticas imparciales, nos dirán en qué nos volvimos a equivocar y en qué fallamos pese a las advertencias de los que saben pensar, que tienen una visión de campo más completa y que además la comparten de buena fe sin ese afán protagónico y nefasto guiado por el ego de baja frecuencia.


[1] La Cuarta Transformación hace referencia a lo planteado por el actual presidente de México, que su movimiento y gobierno implicará una cuarta transformación de carácter histórica que transformará la vida política, social y económica del país. Como referencia están los tres momentos clave de la historia de México:

La Independencia: el movimiento armado para liberarse de los 300 años de dominio español y que tuvo lugar de 1810 a 1821.

La Reforma: la guerra entre liberales y conservadores de 1858 a 1861. Tras este conflicto surgieron las “Leyes de Reforma”, entre las que destaca la separación de la Iglesia y el Estado. Benito Juárez, el personaje que más admira López Obrador, fue el protagonista central de este momento.

La Revolución: conflicto armado contra el régimen de Porfirio Díaz entre 1910 y 1917. Al final de la Revolución se promulgó la Constitución que rige actualmente en México.

Al igual que estos eventos históricos, AMLO quiere que su presidencia conlleve un cambio profundo para el país, pero de manera pacífica.

Cerramos con la pregunta casi obvia: ¿Quién en su sano juicio quiere venir a este mundo para tener una vida fugaz y efímera llena de sufrimiento? . . .

Jarco Amézcua-Luna

jarcoamezcua@gmail.com

03/03/2021

DÉJANOS TU COMENTARIO