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Calabaza colorida, en otoño recogida…

Así es, la mejor temporada de las calabazas se da en el otoño y las mejores están aquí en México, de donde especies de importancia alimentaria y genética son endémicas.

Las calabazas, calabacitas, tamalas o tamalayotas, pipianas, chompas y chilacayotes, son plantas anuales que pertenecen al género Cucurbita, está conformado por unas 11 especies, donde se incluye la sandía, el melón, el pepino, el chayote, entre otros, de las calabazas cinco son las variedades que se cultivan en México.

Algunos estudios arqueo-botánicos, en México, sugieren que la calabacita y la pipiana pudieron haber sido domesticadas hace más de 8,000 años.

El hallazgo de restos de calabazas (semillas y fragmentos de fruto) en la cueva Guilá Naquitz, en 1966, ha permitido determinar que la calabaza es la primera especie domesticada en nuestro continente, incluso varios miles de años antes que el maíz y el frijol (Sánchez de la Vega, s.f.), estos alimentos a la postre constituyeron “la triada mesoamericana” y se cultivaron dentro del sistema agrícola conocido como milpa.

Actualmente el uso y consumo de las diversas especies de la calabaza son muy amplios, pueden servir como parte de algún platillo o también como uso forrajero, del fruto se aprovecha la semilla, a la que se le pueden dar dos usos: la extracción de aceite o en la elaboración de botanas comúnmente llamadas pepitas. De la planta, también se puede utilizar para consumo humano la flor, que forma parte de una amplia variedad de platillos tradicionales de nuestro país.

Finalmente, gracias a los pequeños y medianos productores que cultivan las diferentes especies de calabaza y a los que conservan el sistema de la milpa, podemos disfrutar de estos deliciosos alimentos. 

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